Tras unos años juntos, las conversaciones derivan hacia la logística: quién recoge qué, cuándo vence el recibo, qué hay de cena. Una buena pregunta en una cita reabre esa parte de tu pareja de la que te enamoraste: sus historias, sus opiniones y sus pequeñas teorías raras.
Ligeras y divertidas
- ¿Qué cosa pequeña te ha hecho una ilusión desproporcionada este mes?
- Si tuviéramos un sábado libre y sin límite de presupuesto, ¿cómo lo pasarías?
- ¿A qué pareja de ficción nos parecemos más, siendo sinceros?
- ¿Qué habilidad aprenderías de la noche a la mañana si pudieras?
Mirando atrás
- ¿Qué recuerdo nuestro te viene a la cabeza más a menudo de lo que me imagino?
- ¿Cuándo te diste cuenta de que esto iba en serio?
- ¿Qué creías de las relaciones a los 18 años que hoy piensas distinto?
Mirando adelante
- ¿Qué te gustaría que probáramos juntos este año?
- ¿Dónde nos imaginas viviendo dentro de diez años, si todo fuera posible?
- ¿Qué haría que una semana normal fuera mejor para ti?
Cómo preguntar para que funcione
Haz una pregunta y escucha de verdad. Sigue con un «cuéntame más» en lugar de saltar a tu propia respuesta. Dejad los móviles lejos. Y no lo convirtáis en una entrevista: dos o tres buenas preguntas pueden sostener toda una noche.