Quedarse en casa no es el problema. El problema es que una noche en casa se parece a todas las demás: el mismo sofá, la misma pantalla, la misma atención a medias. Una cita en casa funciona cuando algo de la velada es distinto a propósito.
Tres normas que cambian el ambiente
- Cambiad la luz: velas, una lámpara en el suelo, cualquier cosa menos la luz del techo.
- Cambiad el sitio: cenad en el balcón, en el suelo o sentados en el borde de la bañera, no en vuestra mesa de siempre.
- Cambiad el orden: el postre primero, desayuno para cenar, una peli sin sonido.
Ninguna cuesta nada y, juntas, os dicen a los dos: esta no es una noche cualquiera.
Ideas que saben a salir
- Cata a ciegas tres vinos o tres chocolates baratos y ordenadlos de mejor a peor.
- Cocinad un plato de un país que ninguno de los dos conozca, con música de allí de fondo.
- Montad un cine para dos en el salón: entradas impresas, palomitas y descanso.
- Repetid vuestra primera cita con toda la fidelidad que permita la memoria.
Ideas para hablar
- Intercambiad los móviles y mirad la galería del otro justo de hace un año.
- Escribid tres preguntas que nunca os hayáis hecho y respondedlas a la luz de una vela.
- Planead un viaje imaginario con un presupuesto real y un mapa de verdad.
- Enseñaos el uno al otro una habilidad en 20 minutos.
Ideas para moverse
- Bailad lento en la cocina una canción que elija cada uno.
- Montad una cabaña de mantas y no salgáis de ella hasta medianoche.
- Haced juntos 30 minutos de un vídeo de yoga o de baile para principiantes, aunque os salga fatal.
- Cambiad de sitio los muebles de una habitación y comprobad si os sigue gustando por la mañana.
Cada baraja de Scratchy Moments incluye cartas para casa pensadas justo para estas noches, selladas hasta vuestra cita semanal.